|
El camino
Un seguidor no podrá ser nunca un buscador, porque seguir a alguien significa que otra vez estás anhelando seguridad: quieres estar seguro de conseguirlo, así que sigues el camino de cualquier otro que ya lo haya conseguido.
Pero el que ha sido el camino para cualquier otro puede que no sea el camino para ti. De hecho no puede serlo, porque los individuos son únicos, cada una tiene que crear su propio camino. |
No es que el camino ya este hecho y uno tenga que seguirlo para llegar a alguna parte; es tu propia vida la que crea un camino para ti por el que tú caminas. Tú creas el camino y lo recorres, y cuanto más lo creas, más avanzas.
El camino creado por una persona no puede ser recorrido por ninguna otra porque el camino del buscador es un camino interior. No hay flechas ni hitos que te indiquen, no hay ninguna señal exterior en absoluto. Jesús siguió cierto camino, pero ese camino era un camino interior que sólo existía para él. Nadie más puede recorrerlo. Ninguna persona puede ocupar el lugar de otra persona.
Tú no puedes morir en mi lugar. Tú puedes morir por mí (eso es otra cosa) pero no me puedes remplazar en mi muerte, elegida por ti; no será mi muerte. De la misma forma, no puedes amar en mi lugar. No puede haber sustitutos.
Así que cada uno tiene su propio camino. Cada uno tiene que creárselo él mismo. Cada uno tiene que buscar en absoluta soledad, en una total oscuridad. Pero esa misma búsqueda se convierte en una luz en la oscuridad porque la propia conciencia de estar solo destruye la soledad y crea su propio coraje. Cuando eres completamente consciente que estás solo, no hay miedo.
El miedo llega con el anhelo, con el sueño, con la idea de que alguien pueda acompañarte. Pero si eres absolutamente consciente del hecho de que estás solo, no hay miedo. Y ese es el caso, te das cuenta de que no hay forma de escaparse.
Esa soledad es el camino, esa soledad es meditación. Todavía puede que preguntes qué hacer con esta soledad. No hay que hacer nada porque los actos no son más que una huida de ella, cada acto es una ocupación para olvidar la soledad.
Esa soledad no es para escapar de ella y dejarla atrás. Tienes que permanecer intensamente en ella. Tienes que quedarte en ella. Tienes que recorrer el camino de la vida completamente solo. Entre la multitud, aunque abra compañeros de viaje, tienes que estar completamente solo. Cuando dos personas van por un camino, no van como “dos”, van como una y una; son dos soledades caminando. Puede que haya cinco miembros de una familia viviendo juntos: son cinco soledades viviendo en la misma casa. Así que vive en una familia, pero sabiendo que estás solo.
En el momento que comprendes tú soledad, te vuelves compasivo hacia los demás y su soledad. Todo el mundo está solo: el marido, la esposa, el hijo, pero lo están sin compasión, sin solidaridad; viven sin actitudes cariñosas porque usan a los demás como escape. La esposa usa al marido como un medio para escapar de su soledad, por eso hay posesión. La esposa tiene miedo de quedarse sola si el marido la olvida, la abandona; él se ha convertido en un escape para ella. Ella no se da cuenta de su soledad, no quiere darse cuenta, así que en ves de hacerse conciente de su soledad se hace consiente de su marido. Ella se vuelve posesiva, se aferra. Y el marido también se aferra a su propia manera: su esposa es un escape de su soledad.
Estamos solos. Desde el momento en que te das cuenta de esto (que el hombre esta solo) no hay escapatoria, porque entonces sabes que ninguna escapatoria es posible. Sólo es un deseo. ¡No hay escape! La esposa está tan sola con su marido como lo estaba sin él.
Pero creamos escapatorias ilusorias, ilusiones de que estamos juntos. Nuestras familias, nuestras naciones, nuestros clubes, nuestros grupos y organizaciones; toda esta sociedad es una escapatoria de nuestra soledad…
Osho
La soledad
Sólo debes hacer una distinción entre dos palabras: “solitario” y “solo”. En el diccionario tienen el mismo significado, pero los que han meditado conocen la diferencia. Más bien son completamente diferentes.
Estar solitario, aislado, es algo feo, es algo depresivo: es tristeza, es la ausencia del otro. Estar solitario es la ausencia del otro: te gustaría que el otro estuviese aquí, pero no está, y lo sientes, y le hechas de menos. TÚ no estás ahí solitario sino que es la ausencia del otro lo que esta ahí.
Estar solo es totalmente diferente. Tú estás ahí, es tu presencia, es un fenómeno positivo. No echas de menos al otro, TE ENCUENTRAS A TI MISMO.
Entonces estás solo, solo como una cumbre, ¡tremendamente hermosa! A veces incluso sientes terror, pero tiene belleza.
Pero la presencia es lo básico: estás presente para ti mismo. No estás solitario estás contigo mismo.
Entonces creces, y tanto como quieras crecer; puedes crecer porque no hay límite, y eres feliz estando contigo mismo, y surge la dicha.
Osho
|