Lo desconocido no puede inspirar ningún miedo. ¿Cómo vas a tener miedo a lo desconocido? No puedes tener miedo, pues ni siquiera lo conoces. El miedo no es a lo desconocido, sino a la pérdida de lo conocido.
Creemos equivocadamente que es a lo desconocido, pero es siempre a perder lo conocido. Lo conocido es lo conocido; tenemos nuestras comodidades y nuestras seguridades, nuestra implicación en lo conocido y nuestra inversión en lo conocido, y tenemos miedo a perderlo y alejarnos de ello.
Ése es el miedo: a perder lo conocido. Lo llamamos miedo a lo desconocido pero no es correcto.
Lo desconocido sólo puede estimularte, sólo puede desafiarte. Lo desconocido sólo puede provocarte e incitarte a un peregrinaje. Puede provocarte, pero no puede asustarte. Pero siempre está lo conocido, y el miedo aparece cuando te ves obligado a perderlo si quieres aventurarte en lo desconocido. Una vez que entiendes correctamente el problema, estará casi resuelto.
Entender exactamente el problema es resolverlo; pero si persistes en el equivoco con respecto al problema, distas mucho de solucionarlo. En ese caso es prácticamente imposible pues avanzas en una dirección equivocada.
De hecho, decir: << tengo miedo a lo desconocido>>, es crear un falso problema, por lo que nunca serás capas de resolverlo. ¡Dale la vuelta! El problema el miedo a perder lo conocido. Una vez localizado con toda precisión el problema, las cosas son muy sencillas.
Lo segundo que hay que preguntarse es: ¿Qué hay en lo conocido que me da tanto miedo perderlo?, Qué me ha dado?, ¿Qué me ha hecho? Indaga en ello, pero no encontraras nada; no te ha dado nada. Entonces, ¿Por qué tanto miedo ha perder lo que no te ha dado nada? Sólo promesas jamás cumplidas. Va posponiéndolo todo hasta que llega la muerte.
El pasado no te ha dado nada. En realidad, lo mejor es liberarse de él.
Ves una película y te gusta mucho. Decides verla otra vez; pero esta vezya no te gusta tanto. Será una repetición. Te gusto tanto porque esa desconocida; la primera vez que la viste no era conocida. La belleza venía de lo desconocido. Pero te empeñas en verla otra vez; quieres repetir: te has vuelto glotón. ¡Experimenté tal éxtasis…! Vas a verla otra vez pero ahora no vale nada porque ahora es conocida; falta el elemento principal. Era lo desconocido lo que le daba la emoción. Ahora que es conosido, el éxtasis no es posible. Y como la veas una tercera vez, ¡te volverá loco! Y una cuarta, una quinta, una sexta. Una séptima… y acabarás en un hospital psiquiátrico.
Así es como se ha vuelto loca la gente —casi toda la humanidad esta loco—, repitiendo. Las mismas cosas, el mismo sexo; repitiendo una y otra vez con la esperanza de que vuelvan a proporcionarte la impresión y el placer de la primera, ¡pero no es posible! Aquel placer se debía a lo desconocido.
Una vez que hayas comprendido que toda la felicidad tiene su origen en lo desconocido, ¿cómo vas a tenerle miedo? ¡Estarás encantado con ello! Buscarás continuamente lo desconocido y dejaras de lado lo conocido…
Osho
El ego
La gente sólo tiene egos, y el ego es un sucedáneo del ser. Como no somos conscientes del verdadero ser, creamos el ego; no es más que un simulacro. Como no podemos vivir en el centro, nos inventamos uno falso centro. Tienes dos posibilidades: o descubres el verdadero centro o te creas uno falso.
La sociedad fomenta el falso centro porque una persona falsa se puede dominar fácilmente; no sólo puede ser dominada, sino que, encima, quiere que la dominen. Busca continuamente alguien que la domine. Si no es dominada no se siente bien, pues sólo cuando es dominada tiene una cierta sensación de " ser alguien". Cuando cumple las ordenes de alguien, cree "ser útil para algo". Tanto su valía como su vida son prestadas. Su vida no tiene de por si ningún significado; alguien más tiene que dárselo.
Se siente mejor formando parte de una iglesia: es un cristiano, y por lo tanto el cristianismo le trasmite una falsa sensación de importancia. O se hace comunista y la gran masa de comunistas le ayuda a sentir que esta haciendo algo importante. No puede ser único, y en eso se basa toda la estrategia de la sociedad. No puede permitir que confíes en ti mismo. Te mutila y te obliga desde el principio a depender de muletas y la mejor manera de hacerlo es no permitiendo que seas consciente de tu verdadero ser.
En lugar de tu verdadero ser, te da simplemente un muñeco llamado ego.
La sociedad apoya enormemente al ego: lo ensalza y lo alimenta. Si sigues los dictados de la sociedad de todas las maneras posibles, serás respetado, y la respetabilidad no es otra cosa que alimento para el ego. Si no sigues los dictados de la sociedad, te faltaran al respeto, lo cual significa castigar al ego: hacerle pasar hambre. Pero como es muy difícil vivir sin un centro, uno esta dispuesto a satisfacer todo tipo de exigencias: las racionales y las irracionales.
Mi afán es que renuncies a esa falsa entidad llamada ego. Renunciar es la mitad del trabajo: pero la otra mitad es mas fácil: tomar conciencia de tu verdadero yo.
Una vez constatas que lo falso es falso, no cuesta mucho aceptar lo verdadero como verdadero.
El verdadero ser existía antes de nacer tú y seguirá existiendo cuando te hayas ido, después de tu muerte. El verdadero ser no sólo existe entre el nacimiento y la muerte. Al contrario, el nacimiento y la muerte no son más que episodios del largo, del eterno viaje del verdadero ser. Además éste no es su primer nacimiento; antes ha habido muchos y habrá muchos después.
Cuando uno llega a ser consciente de su verdadero centro, se vuelve consciente de la eternidad...