ESPIRITUALIDAD

   
 
  Es mi experiencia
 

 

Es mi experiencia  

Nunca he incurrido en ninguna contradicción. No puedo hacerlo. En primer lugar no recuerdo ninguna cosa que haya dicho antes; ¿como puedo contradecirla?
Segundo no se trata de mi pensamiento, es mi experiencia.
 
Las contradicciones ocurren en el pensamiento, pero no en la experiencia. 
   

He dicho cosas que a la gente le pueden haber parecido contradictorias, pero son muy evolutivas. He expresado mi experiencia de muchas formas distintas; eso puede crear la idea de que soy contradictorio. Lo he expresado de distintas formas de manera que si no lo entiendes de un modo, quizá lo puedas entender de otro.

He intentado describirla de todas las formas posibles, sólo para ayudar a la gente, porque a veces ocurre que un aspecto no te llega pero otro especto está más en armonía contigo. He usado todas las expresiones posibles, expresiones multidimencionales, pero no hay modo de contradecirme. 

Es mi experiencia. No hablo de la experiencia de los demás. Incluso si hablo de los demás siempre es de acuerdo a mi propia experiencia


Hablándoos a lo largo de los años he ido afilando mis flechas, para que puedan penetraros directamente hasta el corazón. Pero en ellas no hay ninguna contradicción, el día en que entiendan todas mis palabras, se descubrirá una corriente subterránea que las recorre y unifica. 

Son como las flores de un collar  –un pequeño hilo, invisible, las recorre— y ésa es mi consistencia, ésa es mi experiencia.

Es verdad, no creo que ninguna persona haya hablado tanto. Buena parte de ello se ha perdido; se ha perdido casi la mitad, pero lo que queda sigue siendo más de lo que nadie ha tratado de trasmitir.


La razón es muy simple: me gusta, me encanta. Cuando veo que una palabra se asienta en vuestro corazón, mi alegría no conoce limites. Cuando veo el brillo en vuestros ojos porque habéis aceptado el significado, me siento inmensamente feliz.

Y he tenido que hablar tanto porque nadie anteriormente se había dirigido a todo el mundo. Se dirigían a pequeños fragmentaos de la  humanidad. 

Jesús se quedó confinado en Judea, Buda se quedó confinado en Bihar, Sócrates se quedó confinado en Atenas. Afortunadamente a mi no me dejaron quedarme en un lugar, por eso tengo que moverme por todo el mundo. Y tengo que hablar una y otra vez, desde distintos ángulos, sobre la misma experiencia, porque en eso mi vida también ha sido única: la gente ha venido a mí y me ha dejado; nueva gente que viene, los antiguos que se van… Ha sido muy hermoso. No ha sido como un viejo estanque en el que el agua se evapora y  pronto no queda más que barro.


Es como si hubiera estado hablando al lado de un rió que corre tan rápido que, cada vez que lo miro, hay nuevas caras a las que tengo que volver a hablar. En treinta años ha cambiado tanta gente. Esto no le ocurrió ni a Sócrates, ni a Buda, ni a Lao Tzu, ellos trabajaron con un grupo toda su vida. Yo he trabajado con tanta gente nueva, y siempre tengo que encontrar otro modo, una nueva fase, nuevas expresiones, nuevas botellas para el viejo vino… pero el vino es viejo, y es el mismo vino que he estado ofreciendo a todos.

 Osho

El creyente

El creyente no es un buscador. 
El creyente no esta interesado en buscar sino en evitar la búsqueda; por eso cree. El creyente quiere ser liberado, salvado, y por eso necesita un salvador. Siempre anda en busca de un mesías; alguien que coma por él: que mastique y digiera por él. 
Pero si el que come soy yo, tu hambre no quedará saciada. Nadie puede salvarte excepto tú mismo. Busca a Dios en tú interior.

Osho

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