Por fuera son buenas personas: gente simpática y muy servicial que hace buenas obras siempre que puede; pero en lo más profundo, su deseo es pura codicia, una codicia proyectada hacia el más allá. Son muy codiciosos, mucho más que la gente corriente, porque la gente corriente se contenta con un poco de dinero, una buena casa, basta con un poco de prestigio, y de poder, para estar satisfechos.
Pero esta gente no se conforma con cosas tan nimias., mundanas y transitorias; ellos repudian todo eso. Quieren la paz y la felicidad eternas; aspiran a la eterna compañía de Dios. Pero encontraran mucha competencia, ya que Dios debe de estar rodeado de una gran multitud de santos. ¿Quién conseguirá estar al lado de Dios? En realidad, eso fue lo que los discípulos preguntaron a Jesús; esa era la pregunta que predominaba es sus mentes la noche antes de separarse.
Siempre me compadezco de Jesús; por lo que se refiere a los discípulos, no fue tan afortunado como Buda, Mahavira o Lao Tse. ¡Le toco un lote muy malo!
Jesús va a ser crucificado al día siguiente. Les ha dicho que es la última noche y vaticinado que va a prenderla. ¿Y sabes lo que preguntan? No les preocupa lo más mínimo la crucifixión de Jesús: como protegerle, como salvarle o si se puede hacer algo; eso no les preocupa. Le preguntaron: <<señor mañana nos abandonarás. Acláranos sólo una cosa antes de partir. Por supuesto, sabemos que en el cielo estarás a la diestra de Dios; pero, ¿quien estar a tu lado? ¿Cuál de nosotros tendrá la dicha de estar junto a ti? ¡Eso es pura codicia! Es política espiritual, y es más peligrosa que la política común porque ésta es tosca y la puedes decubrir inmeditamente cuando la tienes delante, pero ese otro tipo de política es muy sutil y difícil de detectar.
Osho