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Sólo la conciencia te permite conocerte. Y en el momento en que te conoces, no puedes hacer daño a nadie; es sencillamente imposible. No puedes ser destructivo. Es como un hombre que tiene ojos; ¿Cómo se te puede ocurrir que trate de pesar a través de la pared? Como tiene ojos sabe donde esta la puerta y saldrá por ella.
Eso es lo que te proporciona la conciencia: una percepción, una nueva visión, una manera de ver: un nuevo ojo –en oriente lo llamamos el tercer ojo. Sólo es una metáfora, aunque haya algunos imbéciles que intenten disecar un cadáver para ver dónde se encuentra. Puede que tales imbéciles sean grandes expertos o científicos, pero eso no cambia las cosas. No han entendido la metáfora, no han comprendido la poesía que contiene la expresión. Sólo es eso: una expresión.
El tercer ojo no existe en el cuerpo físico; no es más que una manera de decir que has descubierto la manera de percibir directamente la realidad, que te has vuelto consiente. Y de esa conciencia nace la virtud. No lo olvides: si la virtud viene impuesta desde afuera, es una reglamentación; cuando sale de adentro, tiene individualidad.
No es como la ropa confeccionada, sino que está hecha a tu medida por tu conciencia, en completa armonía con tu yo.
Moisés escribió los Diez Mandamientos hace tres mil años y todavía hay tontos que los siguen. Eran muy válidos para Moisés, pero sólo para él y para nadie más que él. Fueron producto de la conciencia. Ésa es la parábola: surgieron de un encuentro con Dios, que es una antigua manera de decir que uno se ha vuelto tan consciente que sabe qué es la verdad y qué es Dios. Su experiencia de la verdad suprema dio a luz los Diez Mandamientos, pero sólo eran aplicables a él y nadie más que a él.
En la India los hindúes siguen las normas y las disciplina de Manu, quien todavía es más antiguo que Moisés (tiene cinco mil años). Puede que fuesen muy útiles para Manu, pero no son adecuadas para nadie más.
Cada persona debe encontrar su propia virtud. De ese modo la virtud llevará tu firma, estará viva y palpitante y la aplicaras siempre porque es lo que tienes que hacer, es el corazón quien te lo pide. No esperas recompensas en el paraíso ni ambicionas nada.
Nadie de profunda conciencia se preocupa jamás por las consecuencias. Actúa de forma inmediata, responde directamente a la realidad: eso es todo. Y disfruta del momento todo su ser actúa de concierto con la realidad. Disfruta de esa armonía, ese encuentro, esa fusión y esa unión.
Osho
Nuestros sacerdotes son politicos
Nuestros sacerdotes cristianos están muertos; todo en ellos es planeado. Durante dos mil años los sacerdotes cristianos han sido entrenados pero no han producido ni un solo Jesús, ni nunca producirán ninguno. No puedes fabricar a Jesús en una factoría. Y esos colegios teológicos son factorías.
Ahí fabrican curas son puro aburrimiento, si no tienen vida o son una pesadez, seguro que va a seguir siendo así. Hay dos tipos de religión. Una es la de la mente, esta muerta. Esa religión es conocida con el nombre de “teología”. Luego hay otro tipo de religión, la real, la espontánea. No es teológica, es mística.
Y recuerda los hindúes tienen una teología, los musulmanes otra., los cristianos de nuevo otra, pero la religión mística, es la misma no puede ser distinta. Buda y Jesús, Chiang Tse y Lao Tse, son los mismos porque no son teólogos. No hablan de la cabeza; estas simplemente volcándose desde su corazón. No son lógicos, son poetas. No dicen algo proveniente de las escrituras,
No han sido entrenados para ello; sus palabras no son prefabricadas, sus modales no están fijados, su comportamiento no es planeado. La vida no puede planearse porque a través del planear te estas suicidando…
Osho
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